jueves, 14 de junio de 2007

Santuario de Shimosuwa

El relato de nuestra visita a fin de marzo puede servir como pequeña introducción al shintoismo, la religión nativa de Japón, que también aparece como shintoismo o simplemente Shinto. Shin, espiritu, deidad, to, via o camino. Otra forma de referirse al mismo: kami nagara no michi, camino que los dioses han seguido. Kami es homónimo de alto, aludiendo a un ser superior.

En sus orígenes era un culto politeísta de la naturaleza, centrado en la gratitud y el aprecio de sus bondades. Luego se añadió (bajo el influjo chino) el culto de los antepasados y más adelante el de los héroes nacionales.

El santuario de Shimosuwa (o Suwa del sur) forma parte de un sistema de santuarios relacionados con montañas de la zona, que rodea al hermoso lago Suwa, centro turístico veraniego. El sistema esta compuesto por dos santuarios principales, el Kamisha (superior) y el Shimosha (inferior), cada uno a su vez tiene dos recintos. El que visitamos es el principal del santuario superior, está relacionado con el monte Yatsugaoka que está a casi a 25 kilómetros de allí. La deidad adorada allí pertenece al linaje divino más antiguo, mencionado en las viejas crónicas. El origen de los santuarios se remonta al siglo VIII.

Aquí se realiza cada seis años, en el año del tigre y del mono, el rito de renovación que consiste en reemplazar 16 ombashira (pilares sagrados) de los 4 santuarios por otros nuevos, cortados de sus dos respectivas montañas. Es justamente en la montaña donde habita el kami durante el invierno para descender en primavera al poblado y hacer fructificar la cosecha pero eso ya es otra cuestión.

¿Cómo distinguir un templo budista de un santuario shinto? Podría ser el tema de un curso. Hay que prestar atención a unos pocos elementos remanentes únicos del shinto: el torii (portal), el shimenawa (la cuerda de paja trenzada que protege el santuario), el espejo sagrado que se encuentra en el recinto interior, y los hakuhei (papel blanco recortado en formas particulares).

El santuario es usado para el culto y es el lugar donde se encuentran los objetos simbólicos llamados goshintai, cuyo significado literal es “el cuerpo del kami” y representan al espíritu del kami. Como todo cuerpo contiene el espíritu del kami cuando desciende para manifestar su presencia en este mundo.


Antes de llegar al recinto delantero del santuario, y después de haber atravesado el torii, siempre se encuentran dos leones (estatuas gracias al Kami!) a cada lado del sendero. Su función es protectora. El león del lado izquierdo tiene la boca cerrada, el de la derecha la boca abierta. Una interpretación dice que esos gestos de los leones marcan el comienzo y el fin de todas las cosas.

La shimenawa, la soga de paja, se usa para atraer y atrapar malas vibraciones, un sacerdote ha dicho que cuando se cambia la misma se puede sentir el poder de las influencias impuras. En ello consiste su función protectora. Pero la función principal y primordial al menos en el antiguo culto shinto era marcar el espacio sagrado, separarlo del espacio profano.

Detrás del recinto delantero se encuentran en los cuatro puntos cardinales los postes sagrados que nombrábamos antes. Aquí están al aire libre, en el de Ise, el santuario principal de Japón, está oculto. Pueden averiguar al respecto en el libro From Shinto to Ando de Gunter Nitschke, pero como el mismo esta agotado hace tiempo y se consigue a U$S 1000 en Amazon no creo que puedan hacerlo, suerte la próxima, je je.

Finalmente, cuando visitamos el santuario era el atardecer y se realiza una ceremonia. El sacerdote transporta desde el recinto interior y cerrado al público una cajita de madera. Se podía percibir una gran profundidad en ese simple acto. Luego descubrimos que estaba pasando. En esa cajita transporta al cuerpo del dios que se encuentra en el santuario interior. Puede ser un espejo (hay varios tipos), la espada del dios trueno, un arco, flechas, todos objetos sagrados que tienen un origen mítico. Por su inmensa sacralidad, no se los puede mirar, se lo colocan dentro de bolsas especiales encerradas en esas arcas de sauce sin clavos llamadas Yanagibako.

El cuerpo del kami es llevado a su aposento nocturno,

tierno y silencioso atardecer.

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