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miércoles, 25 de julio de 2007

Tiempos violentos: samurais en guerra III

Finalmente, la tercera y última parte. Recuerden visitar primero las dos entradas previas bajo el mismo título.

La gran batalla de Kawanakajima

Como estaba previsto, a medianoche parten los dos ejércitos del castillo de Kaizu, primero el de Kosaka Masanobu en dirección a la colina de Saijoyama, y un poco más tarde el comandado por Takeda Shingen en dirección a la llanura de Kawanakajima. Pero aunque un ejército de 16000 hombres puede resultar invisible en la noche, no así la columna de humo que ha divisado Kenshin desde su campamento. Efectivamente, desde la posición en lo alto de la colina cercana a la base enemiga, el líder Uesugi había observado humo elevándose del castillo de Kaizu y luego de una inspección más amplia comprobó que el ejército de Shingen se preparaba para la batalla.

Vista de Saijoyama

En color la zona del castillo de Kaizu, en la actual ciudad de Matsushiro, visto desde la cima de Saijoyama


A la derecha se observa el estandarte de Kenshin situado en un sitio conmemorativo en la cima de Saijoyama. El kanji del estandarte se lee "BI", con que comienza Bishamonten, deidad budista de la guerra a la que Kenshin le había consagrado su existencia.



En el mismo lugar se encuentra este monolito conmemorativo como también un santuario shinto.

Kenshin supuso que lo atacarían al amanecer y decidió adelantarse. Abandonó rápidamente el campamento y descendió de la colina por el oeste con 10000 samurais. Aunque el enemigo no podía ver sus movimientos, seguramente podían escuchar los cascos de los caballos y el ruido de las armas, por esa razón hizo envolver cascos y armas con trapos. En total oscuridad y silencio semejante ejército pudo descender de la colina y cruzar el río Chikuma por el vado de Amenomiya. Llegaba a la cita varias horas antes con el tiempo suficiente para organizarse y atacar por sorpresa al anemigo. El ejército adoptó la formación de “rueda giratoria”, formación ofensiva que permitía a las unidades relevarse continuamente, nos podemos imaginar una especie de sierra circular dentada. Una pequeña fuerza se quedó en la retaguardia para frenar el ataque de la fuerza que había ascendido la colina, podemos observar en la imagen debajo el movimiento de las fuerzas, en verde las de Kenshin.

Mientras tanto, el ejército Takeda también había cruzado por otro lugar el río Chikuma y había tomado una formación de ataque. Se había dispuesto en un amplio frente cóncavo, con sus cuadros escalonados. A la vanguardia se habían colocado arqueros y arcabuceros (las armas de fuego habían ingresado recientemente en el país). El cuartel general estaba en el centro, protegido por dos escuadrones de samurais de élite. Shingen pretendía dar cuenta así del despavorido ejército enemigo huyendo en dirección al Zenkoji. Lo iba a atacar por su flanco derecho, ya que el ejército Takeda se encontraba mirando hacia el oeste.

Es de notar que todas estas acciones se realizaron en la completa oscuridad, y en una zona boscosa, en el caso de las operaciones que se realizaron en el Saijoyama. Las distancias recorridas no eran enormes, entre 5 y 10 kilómetros, pero hay que tener en cuenta que no es sencillo mover miles de hombres que no están precisamente portando una simple mochila y vestidos con bermudas y remera. Llevaban caballos, armas pesadas, armadura más pesada aún, para actuar sigilosamente era necesario marchar lentamente.

Estaba comenzando a aclarar, pero cuando estaba por salir el sol una espesa niebla cubrió el escenario de batalla. Era imposible ver más allá de unos cuantos metros. El ejército Takeda estaba confiado en que no faltaba mucho para oir el ruido del ejército enemigo huyendo. Pero de repente, comenzaron a escuchar un rumor sordo que provenía del oeste, envuelto por la bruma. El rumor fue creciendo en intensidad y el gato se dio cuenta de que era en realidad el ratón: estaban siendo atacados por un ejército perfectamente organizado. La vanguardia del ejército Takeda, al mando de Takeda Nobushige (hermano de Shingen) recibe el primer ataque, no llega a rechazarlo del todo cuando ya una segunda oleada, otro diente de la “rueda giratoria” con tropas frescas le cae nuevamente encima. Así la vanguardia es aniquilada, incluyendo a Nobushige que muere en feroz combate cuerpo a cuerpo.

Disposición de las fuerzas en el campo de batalla

El autor del plan Takeda no encontraba consuelo al ver que era responsable de la destrucción que estaba sufriendo su ejército. Aunque tenía 70 años, y para paliar su dolor, tomó una lanza y cargó sólo contra el enemigo. En la lucha feroz que encaró se dice que recibió varios balazos y heridas de espada. Así herido, se retiró a una colina cercana y cometió seppuku, el suicidio ritual. Al menos había recuperado el honor. A la derecha y debajo podemos ver algunas escenas y pinturas de la batalla.


En la maqueta arriba se puede observar la disposición de las fuerzas al momento del encontronazo. Las fuerzas celestes corresponden al ejército de Kenshin. Una fuerza menor ha quedado cubriendo la retaguardia, mientras que parte del ejército Takeda avanza por las colinas de Saijoyama.

Takeda Shingen (ver derecha) no hacía más que mandar mensajeros a los distintos cuerpos para mantener medianamente organizado el ejército. En esa tarea frenética se encontraba cuando la vanguardia Uesugi cae sobre los escuadrones de élite que protegían el cuartel general. No tardaron en abrirse paso, de improvisto, casi al mismo tiempo en que Shingen ve como cae herido su hijo Yoshinobu, un samurai a caballo se encamina rápidamente para atacarlo, incapaz de poder desenvainar tan rápidamente su espada, lo único que puede hacer es defenderse con lo que tenía a mano: su gumbai uchiwa, que no era más que un abanico metálico usado por los generales para dar órdenes.



El samurai atacante asesta 10 golpes al general Takeda, afortunadamente tres los desvió la armadura y el resto los paró con el abanico. Todo esto pasó en contados segundos, al ver la situación varios generales cercanos se interpusieron entre su señor y el atacante, alejándolo del lugar. El samurai atacante resultó ser el mismo Uesugi Kenshin. Abajo podemos ver las esculturas que inmortalizan ese momento.

El video muestra algunas imágenes de un film de 1988 sobre Takeda Shingen. Está en japonés pero muestra sintéticamente el desarrollo de la batalla, desde la elaboración de la estrategia por parte de Kenshin hasta el final donde hay una escena teatral del encuentro mítico entre ambos generales.


Asi prosiguió la batalla, inclinándose claramente a favor de Kenshin, el ejército Takeda iba perdiendo terreno, sus generales y líderes caían uno tras otro. Pero una luz había en el horizonte. En Saijoyama, Masanobu y el resto del ejército Takeda se dieron cuenta que estaban atacando a un ejército ausente. El general se dió inmediatamente cuenta del asunto y bajó apresuradamente la colina (pintura de la derecha), tras los pasos del enemigo y principalmente para socorrer a Shingen y el resto del ejército. Se encontraba en ese momento a 10 km del lugar de la batalla. Al querer cruzar el río Chikuma, se enfrentó con la retaguardia dejada por Kenshin para frenar justamente el avance de Masanobu. Era un grupo de 3000 samurais al mando de Amasaku Omi. Así se produjo el episodio más encarnizado de toda la batalla, el ejército Takeda luchando con el deseo en mente de socorrer a sus compañeros, el grupo liderado por Amasaku Omi peleando con el fin de no dejar al descubierto al ejército completo. Lucharon hasta el último hombre, el número superior de los Takeda fue determinante, tras cruzar el río formaron en orden de batalla y avanzaron hasta el escenario de la batalla principal.

Finalmente se estaba llevando a cabo el plan pájaro carpintero, aunque su autor se hubiera suicidado. El ejército Uesugi estaba ahora bajo dos ejércitos (ver maqueta derecha). El entusiasmo se apoderó de las tropas Takeda, tanto de los que venían a salvar la situación como de los que hasta ese momento suponían una derrota segura. Las cuestiones emocionales son en estos escenarios determinantes, el ánimo Takeda creció cuando pudieron recuperar la cabeza del hermano de Shingen, que habíamos nombrado más arriba. El obtener cabezas de los generales enemigos era un preciado trofeo para un samurai. Una situación similar podemos ver en la Illiada, cuando continuamente se narran las peleas por hacerse del cuerpo de los guerreros caídos, esa era la peor cosa que se le podía hacer a alguien, no darle el funeral adecuado, el caso del cuerpo de Héctor tomado por Aquiles es el más conocido.

Ya era mediodía, y lo que parecía una segura derrota se había transformado en victoria, los guerreros Takeda habían “recolectado” 3000 cabezas enemigas. Uesugi Kenshin pudo retirarse con lo que quedó del ejército al templo fortificado del Zenkoji. El ejército Takeda había recibido duras bajas, no pudo evitar la retirada del contrario. Las pérdidas humanas fueron enormes para ambos bandos, cada uno perdió más de la mitad de su ejército, cuando lo “normal” era que se perdiera un 10 %, aunque es superficial reducir a estadísticas tales dramas. Se estima que casi 20000 hombres dejaron su vida en la gran batalla.



Este montículo, llamado formalmente Kabanetsuka, fue uno de los que levantó el señor del castillo de Kaizu, Kousaka Danjo. Después de la batalla el mandó reunir los cuerpos de los miles de caídos de cada bando y con gran respeto fueron enterrados bajo varios montículos, de los cuales sobreviven un par en la zona. Kenshin se conmovió por el gesto y le mandó en retribución un cargamento de sal al campamento Takeda, ya que sufría por su falta.

Consecuencias

Con tamañas pérdidas, nadie puede hablar de victoria. El largo enfrentamiento entre ambos señores de la guerra tuvo un episodio más en 1564, cuando volvieron a producirse una serie de escaramuzas. La deseada conquista de Eichigo jamás ocurrió, mientras ambos contendientes se desgastaron en esta serie de enfrentamientos que ocupó una década, otro señor de la guerra, Oda Nobunaga, podía lograr la expansión que Kenshin y Shingen habían dejado de lado. Tarde o temprano Shingen tuvo que enfrentarse con Nobunaga. En 1572 logró una victoria no decisiva contra Nobunaga y su aliado Ieyasu, pero el año siguiente, en una posterior campaña, cayó enfermo y murió en el campamento. Tenía 51 años. Se dice que Kenshin lloró la muerte de su antiguo enemigo. Con su sucesor el clan Takeda encontraría la destrucción definitiva, fueron aplastados por el ejército de Nobunaga poco después. En cuanto al clan Uesugi, Kenshin se dedicó a luchar en el oeste por unos años más contra Nobunaga, pero murió enfermo en 1578 sin logar contrarrestar la fuerza del nuevo clan predominante. Sus hijos se sumieron en luchas internas por la sucesión, el resultado de tamaño desgaste fue que el nuevo señor del clan Uesugi se convirtió en vasallo del nuevo líder y fundador de una nueva era para Japón: Toyotomi Hideyoshi.



domingo, 22 de julio de 2007

Tiempos violentos: samurais en guerra II

La inminencia del desenlace

Como lo habíamos anunciado en la entrada Tiempos violentos: samurais en guerra aquí relataremos con detalle como se desarrolló una de las batallas más importantes de la historia medieval japonesa. Para conocer el contexto histórico les recomendamos que lean antes la entrada que mencionamos, el siguiente relato está escrito puramente como una crónica bélica.

La llanura de Kawanakajima era el único acceso para pasar desde Shinano (hoy prefectura de Nagano) a Eichigo, el dominio de Uesugi Kenshin. Además era un lugar propicio para el enfrentamiento de grandes ejércitos, espacio no abundante en la montañosa geografía japonesa. Kawanakajima significa “isla entre dos ríos”, ya que la zona de la batalla es la comprendida entre el río Sai (arriba derecha), que pasa a escasos 400 metros de donde estoy escribiendo, y el río Chikuma.

Río Chikuma

Sabemos de los acontecimientos de la batalla principalmente por una crónica escrita en estilo épico por un general de Takeda Shingen: Kosaka Danjo Masanobu.

En las pseudos batallas de los años 1553, 1555 y 1557 ambos ejércitos no habían librado más que pequeñas escaramuzas, no logrando ninguna ventaja táctica que les permitiera causar un serio daño al bando contrario. Pero para Kenshin la cuarta era la vencida, por eso a mediados del verano de 1561 dejó su castillo de Kasugayama, en la actual Joetsu, la capital de Niigata (la prefectura afectada por el último terremoto).


Castillo de Kasugayama, (arriba derecha y arriba centro)


Al frente de 18000 hombres penetró en la llanura de Kawanakajima en dirección hacia el castillo de Kaizu, una posición avanzada de Shingen. Hoy se le conoce como castillo de Matsushiro (foto de la derecha) y ha sido reconstruido en parte. Quizás le dediquemos alguna entrada en el futuro. Desde allí se controlaba el paso hacia el sur, por lo que Shingen no podía darse el lujo de perder ese punto estratégico.

Kenshin deja la cuarta parte de sus tropas en el entonces monasterio fortificado de Zenkoji, en la ciudad de Nagano. El edificio actual del templo (foto de la derecha) tiene 300 años, desconocemos cual sería su aspecto en esa época. Con el resto de su ejército avanza entonces hacia la colina Saijoyama, al oeste del castillo de Kaizu. Este estaba defendido por el autor de la crónica que mencionamos arriba y por apenas 150 samurais. Masanobu le avisa a Shingen por medio de señales de fuego entre los diferentes castillos, que se encontraba en Kofu, a 150 km de allí. Era lo que quería Kenshin, atraer la atención de su enemigo, no le interesaba demasiado tomar el castillo de Kaizu. En las maquetas siguientes podrán observar los desplazamientos. En la de abajo pueden observar en la parte superior el Zenkoji, El río que cruza horizontalmente la imagen en el centro es el Sai, el Chikuma se muestra en diagonal. Abajo en el centro se observa el castillo de Kaizu, mientras que las luces celestes marcan el desplazamiento del ejército de Kenshin hasta llegar a la colina de Saijoyama.

Shingen reúne rápidamente un ejército de 16000 hombres y se dirige al área del conflicto a marcha forzada. Pero no nos engañemos, los tiempos no son los modernos, tardó 3 semanas en desplazarse. Cuando llega a la zona, avanza cautelosamente por la margen izquierda del río Chikuma, y acampa en las cercanías del vado de Amenomiya. Del otro lado del río, en la colina de Saijoyama estaba el ejército enemigo. Todo seguía como en los anteriores enfrentamientos, ambos ejércitos se observaron mutuamente durante días, mientras pensaban una estrategia para tomar por sorpresa al enemigo, única forma de poder lograr una victoria al ser los ejércitos similares en número. Debajo se ve la llegada del ejército al escenario de la batalla.

El siguiente capítulo lo escribe el ejército Takeda, al cual se le habían agregado en esos días 4000 hombres. Cruza el vado y se dirige al castillo de Kaizu (abajo). Kenshin es incapaz de impedir la marcha.

Reconstrucción ideal del castillo de Kaizu

El plan

Tras los muros del castillo, el ejército Takeda se prepara para llevar a cabo el plan Kitsuki no tempo, o pájaro carpintero. El mejor general del ejército, Yamamoto Kansuke Haruyuki lo había preparado. Hay que tener en cuenta que el arte de la guerra estaba bastante desarrollado, y que los ejércitos que se enfrentaban en esta ocasión eran de los mayores y mejores, los más organizados y experimentados. Shingen tenía un estado mayor compuesto de 24 generales, entre los mismos estaban parientes, viejos generales de su padre e incluso antiguos enemigos convertidos ahora en vasallos. Kenshin tenía 28 generales, algunos parientes y otros aliados que recibían un trato igual al de su familia.

El plan pájaro carpintero consistía en lo siguiente: por una parte Masanobu con 8000 hombres ascendería por la ladera norte de la colina de Saijoyama durante la noche atacando por sorpresa y por la espalda al ejército de Kenshin. Por otro lado, un ejército similar al mando de Shingen cruzaría el río Chikuma y esperaría del otro lado del vado de Amenomiya al desorganizado ejército de Kenshin batiéndose en retirada ante el ataque de Masanobu, esa era la única forma de escapar del mismo. Así, abrumados por el ataque por la retaguardia y topándose con un ejército perfectamente organizado inmediatamente después de cruzar el río, el ejército del clan Uesugi sería seguramente aniquilado.

Todo estaba preparado para el gran desenlace, en la noche del 9 de septiembre ambos ejércitos ignoraban que estaban al borde de entrar para siempre en la historia.

Continuará en la próxima entrada.



La foto del Castillo de Kasugayama fue extraida del sitio: library.thinkquest.org. Las demás fueron tomadas por los autores de este blog, no se puede hacer uso comercial de las mismas. Se pueden reproducir aclarando la autoría, si no lo hacen se convertirán automáticamente en malas personas y un mal destino los espera. La maqueta animada fotografiada pertenece a la exhibición actual del Museo de la municipalidad de Nagano, situado en el mismo lugar donde se realizó la famosa batalla.


sábado, 7 de julio de 2007

Tiempos violentos: samurais en guerra

Veo a los niños salir de la escuela, con sus gorritas amarillas, en pequeños grupos, vuelven a su casa alegremente sin que sea necesario que un mayor los acompañe. Y pienso en cómo han cambiado los tiempos, en todo lo que ha pasado este país para poder disfrutar de estos tiempos de paz. Las guerras mundiales del siglo pasado, el dramático resurgir del poder imperial en el inicio de la era Meiji, en el siglo XIX, y los violentos tiempos donde los señores feudales o daymios peleaban entre sí para adquirir más territorios y poder.

Justamente, la ciudad de Nagano (en donde estamos viviendo) se extiende en una llanura que fue hace casi 500 años escenario de una serie de enfrentamientos entre los poderosos señores de la guerra Takeda Shingen y Uesugi Kenshin.






Contexto histórico

Corrían los tiempos críticos de la era Sengoku o “estados en guerra”. El poder centralizado había desaparecido, se había atomizado. El Emperador seguía solo en teoría siendo la cabeza política del país, ya que su papel, como figura de origen divino, era en ese tiempo puramente simbólico. El Shogun, poseedor durante siglos del poder de facto como General en jefe de todos los guerreros o samurais del país, no podía mantener la gobernabilidad. El poder en las diferentes regiones permanecía en los daymio provinciales. El shogun dependía de la lealtad de los mismos. En la segunda mitad del siglo XVI era evidente que el poder central no podía hacer nada para contrarrestar el poder regional y no podía sofocar los continuos enfrentamientos. Los señores luchaban por expandir sus dominios o bien para defenderse de la ambición de otros. La ambición mayor por supuesto, era subyugar y derrotar a todos los enemigos con el fin de adquirir el poder total del shogun.

Entre 1546 y 1565 se mantuvo como shogun Ashikaga Yoshiteru (1536-1565). Fue el número 13 de los shogunes del clan Ashikaga que gobernaron Japón durante el período llamado Muromachi (1336-1573). Paradójicamente, todo lo que hoy encuadramos dentro de la cultura tradicional, la ceremonia del té, el jardín zen o el teatro Noh, surgieron en ese período dominado en su mayor parte por la guerra. Yoshiteru fue un gobernante títere, igual que su padre. Fue el último shogun Ashikaga que mantuvo cierta gobernabilidad gracias a las conversaciones de paz que llevó adelante entre diversos daymio enfrentados, entre ellos Takeda Shingen y Uesugi Kenshin.

Cresta del clan Takeda

El poder del clan Takeda provenía del siglo XII, cuando habían apoyado al bando vencedor de la guerra que llevó al poder al clan Minamoto. Gracias a ello su poder era inmenso en la región central de Japón, específicamente la región de Kai, cercana a Kamakura, cuartel general del shogunado de esa época. El debilitamiento del poder del shogunado Ashikaga a comienzos del siglo XVI hizo que el clan Takeda, igual que muchos gobernadores, reclamaran las tierras que ocupaban como suyas por propio derecho. Así, en 1519, Takeda Nobutora se proclamó daymio, reclamando la región de Kai como propia y estableciendo la capital en la antigua Fuchu, hoy Kofu. En 1540 fue derrocado por su propio hijo, Harubonu. Este, 11 años más tarde, tomó los votos de monje budista, se afeitó la cabeza y eligió el nombre de Shingen, por el cual es conocido. El clan Takeda había comenzado una campaña de expansión. Primero combatió contra los vecinos del clan Hojo aunque sin mucho éxito. Este clan había brindado los regentes del período Kamakura, descendían del clan Taira (que habían dominado la corte en el período Heian) y de la familia imperial. Su territorio abarcaba la península de Izu, al sureste del monte Fuji. Esta región es uno de los escenarios principales de la novela Shogun de James Clavell, de la cual se hizo luego una miniserie con Richard Chamberlain en 1980.

Ahora con Takeda Shingen a la cabeza del clan, trató de expandirse por el norte, hacia la provincia de Shinano (que luego se transforma en la prefectura de Nagano). En 1547 entra con su ejército en la zona y muchos daymios locales se rinden y se convierten en vasallos. En pocos años fue ganando territorios, pasando a ser llamado “el tigre de Kai”. Su bandera de combate llevaba inscripta la siguiente leyenda:

“Veloz como el viento, silencioso como el bosque, fiero como el fuego, firme como la montaña”

Primero conquista el valle donde actualmente se encuentra Matsumoto (ver entrada castillo de Matsumoto). Quedaba abierta la puerta para conquistar el norte de Shinano y luego su objetivo final: el dominio del clan Uesugi, la provincia costera de Eichigo, zona estratégica para la futura expansión hacia el norte de Japón que además de ser rica en campos de arroz, estaba naturalmente protegida por la cadena montañosa que hoy se denomina Alpes Japoneses.

En azul, la provincia de Eichigo, en rojo en el centro Shinano y debajo en rojo Kai.

Pero no iba a ser fácil, un daymio del norte de Shinano, viendo que no podía hacer frente sol al poderoso Takeda Shingen, consiguió una alianza con el vecino señor de Eichigo, Nagao Kagetora, que también se convirtió en un monje budista adoptando el nombre de Kenshin, era la cabeza del clan Uesugi.

Como tal, era célibe y vegetariano. Con el tiempo se lo llamo “el dragón de Eichigo”. Ambos jefes respetaban y seguían el Bushido, el código de honor samurai, y además eran sinceros seguidores del zen, según relata Daisetz T.Suzuki en “El Zen y la cultura japonesa”. El zen había calado hondo en la clase guerrera japonesa, y esta demostrado en las siguientes palabras de los señores de Kai y Eichigo:

Cresta del clan Uesugi






Quienes se aferran a la vida mueren, y quienes desafían a la muerte viven. Lo esencial es la mente. Mira en el interior de la mente, domínala y comprenderás que hay algo en ti que esta por encima del nacimiento y la muerte, algo que ni se ahoga en el agua ni se quema con el fuego

Kenshin



Por su parte, Shingen, en el código de leyes que redactó para su dominio, hace referencia a una idea similar:

Rinde homenaje a los dioses y al Buda. Cuando tus pensamientos estén de acuerdo con los del Buda, tendrás mayor fuerza. Si tu poder sobre los otros procediera de tus malos pensamientos, estarías expuesto, seria tu condena.

Conságrate al estudio del Zen. El Zen no tiene mas secretos que el pensamiento profundo sobre el nacimiento y la muerte.

Takeda Shingen

Lidiar con la muerte, en batalla y fuera de ella, era esencial para el samurai, que estaba expuesto a la misma casi en forma continua. La mirada zen era una valiosa herramienta para que ellos pudieran afrontar con valor la vida que llevaban, ellos estaban mas cerca que nadie del sentimiento de la futilidad y la vacuidad de la existencia. En su entrega a la muerte encontraban el núcleo de la vida. Por eso en estos contendientes esta presente tanto el contemplativo monje zen como el feroz guerrero. Tal fusión puede resultarnos inconcebible pero es necesario profundizar en ella para poder comprender la mentalidad y la estética japonesas.

Expansión de Shingen en la provincia de Shinano. Ubicación de los castillos

Volviendo a los hechos más visibles, cuando a principios de la década de 1550, Shingen penetra en la llanura de Kawanakajima, en el norte de la actual prefectura de Nagano, tanto el como Kenshin sabían que el choque armado era inevitable. Durante los años siguientes iban a tener varios enfrentamientos. En las imágenes se observa el lugar de los enfrentamientos, la llanura entre los ríos en color claro y las montañas en gris. Los tres primeros se produjeron con un intervalo de 2 años, en 1553 (derecha), 1555 (abajo izq) y 1557 (abajo der) pero consistieron mas que nada en una serie de escaramuzas donde no se llego a un resultado definitivo. La mesura primo sobre la muerte, y ambos ejércitos volvieron a sus territorios. Pero la batalla que trascendería el tiempo seria la cuarta, en 1561, tema de nuestra próxima entrada.








Nota: las fotografías fueron tomadas en el Museo Municipal de Nagano, situado en el Parque Histórico de Kawanakajima. Durante todo el año se realiza una exposición muy bien presentada acerca del enfrentamiento entre Shingen y Kenshin. Las citas textuales de las palabras de Kenshin y Shingen fueron tomadas del libro El Zen y la cultura japonesa, de Suzuki.